Armenia 2001

Para festejar los 15 años del Grupo Scout Gral. Antranik surgió la idea de realizar un campamento de servicio en Armenia, pronto esa idea se convirtió en deseo y en una meta a alcanzar.

Tras un año y medio de trabajo y preparación, el sueño finalmente se pudo cumplir.
Entre el 24 de julio y el 10 de agosto 27 integrantes del grupo estuvimos en la Madre Patria realizando tareas comunitarias, visitándola, conociendo a su gente y compartiendo momentos con ella. La escuela Surén Arakelian, en el pueblo de Tatev fue el centro principal de las tareas.

En esas tres semanas nos realizamos como scouts y como armenios

Resumen de nuetro viaje a armenia

Por fin llegó el momento que esperamos durante más de un año y medio. 27 integrantes del Grupo Scout Gral. Antranik de UGAB empezábamos a cumplir un sueño que no podría haber sido posible sin la ayuda y el apoyo nuestras familias y nuestros amigos. El sábado 21 de julio por la mañana partimos rumbo a Zurich, para luego de pasar casi dos días en esa ciudad, llegar finalmente a destino. En la madrugada del día 24 nos recibió el aeropuerto de Zvartnotz en la tierra de nuestros abuelos. Empezaba una experiencia gratificante, emotiva e inolvidable.

Temprano a la mañana estábamos en la ciudad de Ereván, empezamos a recorrerla, a sentirla. Después del almuerzo, partimos en dos camionetas rumbo al pueblo de Datev, en el sur del país. Nos esperaba un largo viaje.

Tras andar entre maravillosas montañas y luego de cenar en una feria del camino llegamos cerca de la 1 de la mañana a Datev. Nos recibió Sarmén, el médico del pueblo y nos invitó a quedarnos en el hospital. Ese fue nuestro hogar durante los 9 días que nos quedamos ahí. El 26 fuimos muy entusiasmados a nuestra primer jornada de trabajo en la escuela Surén Arakelian. Ahí realizamos diferentes tareas como cavar una zanja de 80 m. de largo y 60 cm. de profundidad para pasar un caño de agua; desmalezar la zona de los parques exterior e interior; hacer el contrapiso del gimnasio; colaborar en la limpieza y pintura de las paredes de las aulas; preparar cemento y colocarlo en el sendero que bordea el edificio, etc. Trabajábamos 4 horas por la mañana y 3 por la tarde todos los días. Cada jornada de trabajo compartida con los obreros del lugar nos daba la sensación de estar haciendo una obra de bien, de estar cumpliendo nuestro objetivo y nuestro lema de servicio. A pesar de los fuertes rayos de sol que dificultaban nuestra labor siempre nos acompañaba el espíritu scout, la alegría y las ganas de trabajar para nuestros hermanos de la Madre Patria y de compartir momentos con ellos.

Pero no todo fue trabajo, como estábamos a pocos metros del maravilloso Monasterio de Datev, éste recibió repetidas visitas de nuestra parte. También recorrimos la ciudad vieja de Jentzoresg, Goris y Sadanahí Gamurch.

Convivíamos a diario con Sarmén. También la gente del pueblo se acercó a nosotros y empezamos a conocernos. Estaban pendientes de cada cosa que hacíamos, ya sea ir a higienizarnos y a lavar al ajpiur, o nuestras cotidianas ceremonias de izado y arriado de banderas. Además del trabajo compartimos dos partidos de fútbol en la cancha de la escuela y una merienda con canciones, baile y poesías en la escuela con la directora del colegio en el cual estábamos trabajando y algunos de sus alumnos.

La mañana del 2 de Agosto volvimos hacia la capital. Dejábamos atrás muchos recuerdos y muchos amigos.

En el camino visitamos la ciudad de Jermuk. También conocimos el antiguo monasterio de Noravank, con su iglesia de dos plantas con una escalera externa. A la noche llegamos hasta el centro educativo “Olimpos” donde nos quedamos hasta dejar Armenia. Estábamos a 15 minutos del centro de la Ereván. Ahí, aprovechando el receso escolar de verano, la asociación HUJ organizó equipos de voluntarios para reacondicionarlo. En ese momento estaban trabajando varios chicos y chicas de distintas partes del mundo, encargados de diferentes tareas.

Nosotros armamos equipos para pintar de negro los postes de los faroles y de verde la glorieta del mini-zoo; sacar los yuyos del sendero; cavar y liberar una reja caída y recoger ciruelas de los árboles con las que después harán compota. Visitamos varias veces la ciudad de Ereván, la misma nos deslumbró a todos por su movimiento, su luminosidad y por la cantidad de gente que había en las calles.

Fuimos a Etchmiatzín (donde asistimos a misa, comulgamos, recorrimos el museo y conocimos al Vehapar); también estuvimos en Vernissagge, en Sardarabad, en el Dzidzernagapert (donde dejamos flores y oramos en memoria de las víctimas de la masacre), en las iglesias Garní, Khegart y Agartzín y en el lago Seván. Como scouts no podíamos dejar Armenia sin algo de aventura, entonces ascendimos y descendimos a pie el monte Arakatz, el más alto del país. Mucha gente del pueblo nos acompañó y nos guió en esta travesía.

Por último quedan por contar los dos momentos emotivamente más importantes para nosotros, scouts del Grupo Gral. Antranik. El domingo, después de estar en Etchmiatzín pasamos por Yerraplur, el cementerio de héroes donde se encuentra la nueva tumba del Gral. Antranik (dado que hasta hace dos años estaba en París). En el lugar hicimos una pequeña ceremonia en su memoria en la que le ofrendamos flores y lo saludamos con un solemne "Mishd Badrasd" y con nuestro potente grito de grupo que reza “Viva Antranik”. El punto culminante del viaje fue la renovación de nuestra promesa scout en Jor Virav, frente al monte Ararat. Tras ese importante acto dimos el cierre oficial a nuestro campamento.

Después de pasar 8 días en Ereván, el 10 de agosto tomamos el vuelo de vuelta a Buenos Aires (con escala en Zurich) donde llegamos el día sábado 11 a las 10 hs.

Nuestro objetivo estaba cumplido, estuvimos en Armenia, la tierra de nuestros antepasados, convivimos con su gente y trabajamos en favor de nuestros hermanos de la Madre Patria. Conocimos sus lugares más importantes y saludamos a nuestro héroe inspirador: el Gral. Antranik. Gritamos Mi,d Badrasd en cada lugar y con mucho más ímpetu frente al Ararat. Volvimos con nuestras familias con la satisfacción del deber cumplido y la esperanza de regresar, con más expectativas, a Armenia.