16 al 31 de Enero de 2004

Campamento Anual en Nonthué

Parque Nacional Lanín - Provincia del Neuquén

Cuando por primera vez visitamos el Parque Nacional Nahuel Huapí, en enero de 1993, descubrimos una zona de nuestro país donde acampar es como estar en el paraíso. Las montañas, los lagos, los atardeceres, las frutas, los paisajes, los animales, los árboles, el bosque, nos invitan a vivir la aventura de ser scout de una manera única. Tal es así que siempre que podemos, elegimos seguir conociendo sus lugares y paisajes y así fue como este verano -después de cuatro años- emprendimos el viaje hacia la provincia del Neuquén.Esta vez, el sitio elegido fue el camping Nonthué, a orillas del lago del mismo nombre, distante 37 kilómetros de la hermosa ciudad de San Martín de los Andes, en el Parque Nacional Lanín. Después de 22 horas de viaje en micro, arribamos al lugar y iniciamos la tarea de transformar una porción de bosque en nuestro hogar, recorrimos la zona, bajamos al lago, armamos las carpas, los rincones de las patrullas y las secciones, vimos las montañas justo en frente de nosotros y las estrellas que iluminaban la noche, y el amor por “el sur” creció.La zona es una maravilla por donde se lo mire, la cordillera, los montes, el lago, los árboles (especialmente los arrayanes florecidos en la costa) las estrellas y la luna en la noche, el silencio y la paz del edén, y ahí llegamos nosotros para poner una cuota de alegría y espíritu scout. El lugar es espectacular y el clima acompañó para que cada rama pueda llevar adelante sus actividades como las tenía planeadas.53 miembros del grupo compartimos este campamento, desde los mas chiquitos, de 7 años hasta los padres que nos acompañaron para cuidarnos, cocinarnos y mimarnos un poco.

Las actividades

En la Manada eran 6 lobatos y lobeznas, Lucía Baltaian, Emiliano Lomlomdjian, Emanuel Parsekian, María Victoria Ohanian, Natasha Ohanessian y Aldana Kedikian, que junto a sus dirigentes Melina Simonyan, Carlos Missirian y Sebastián López y a la colaboración irremplazable de las rovers Mariana Mardirosian y Ximena Kedikian vivieron la que para muchos fue la primer experiencia lejos del hogar. A pesar de la angustia por extrañar a la familia, los chiquitos se portaron muy bien, hicieron una pequeña salida de supervivencia, donde cocinaron para ellos y sus dirigentes, fueron y volvieron caminando 6 kilómetros hasta el río Hua Hum (a un kilómetro de la frontera con Chile), prepararon y vendieron riquísimos pochoclos para todo el grupo, jugaron, cantaron, se divirtieron, aprendieron. Además realizaron una buena acción regalándole libritos para leer y para colorear a la escuela de la comunidad mapuche Cayún.Los dirigentes de la rama distinguieron como el lobato ejemplar del campamento al pequeño y alegre Emiliano.

La Unidad Scout, basó su campamento en la técnica y el espíritu scout, tal es así que las 4 patrullas (Colibrí: Melanie Avetisian, Malena Baltaian y Mailén Guluzian; Cardenal: Andrea Tchabrassian, Sofía Baltaian, Hasmig Guluzian y Nadia Caro; Tiburón: Santiago López y Harut Guluzian y Tigre: Claudio Hairabedian, Gabriel Nayir y Alexander Dermoncheghian) se hicieron cargo de levantar sus carpas, construir sus rincones con todas las comodidades posibles, preparar de vez en cuando su propia comida (en parrilla, olla e incluso, horno de barro), aprender cosas nuevas por medio de charlas y juegos, además de divertirse jugando y explorando las rutas del sur que los llevaron hasta la cascada de Chachín (caída de agua cristalina de 30 m distante a 8 km. de nuestro campamento). En relación a los adelantos personales, cinco chicos dieron el paso definitorio para tomar su promesa como scouts, ellos son Santiago, Alexander, Harut, Sofìa y Malena. Al finalizar el campamento se destacaron los logros, tal es así que la patrulla del campamento fue la Cardenal, Harut mereció el premio a la Revelación 2003 y Malena fue la “Scout del Año”. Los dirigentes fueron Cynthia Buyukkurt, Rubén Gokceyan y Diana Buyukkurt.

Los caminantes construyeron un maravilloso rincón con una gran mesa e iluminación por velas, fue un trabajo arduo, pero el resultado pronto estuvo a la vista. Con respecto a los adelantos personales, Analía Sirabonian y Ma. Victoria Parsekian, por un lado, Gabriel Tchabrassian, Tovma Vardanian y Ezequiel Tashdjian, en un segundo equipo y Agustín Tashdjian y Juan Pablo Jamgotchian, en tercer lugar, realizaron sus respectivos raids de 24 horas. Esta actividad consta en irse un día entero del campamento con un destino prefijado con los objetivos de valerse por ellos mismos, reflexionar, cumplir las consignas que les dieron los dirigentes y regresar para compartir las experiencias con el resto de la comunidad. Además de los jóvenes nombrados, formaron parte del campamento caminante: Tamara Missirian, Giselle Dermoncheghian, Nicolás Kouyoumdzian y Ariel Nayir, los dirigentes fueron Julieta Semerdjian, Andrés Mardirosian y Anri Mirakian.Juntos visitaron la cascada de Chachín y ascendieron al Cerro Mallo (1980 msnm) desde donde se obtiene una increíble vista panorámica de toda la región.Es para destacar que en Juan Pablo renovó su promesa como caminante.

Los rovers, dirigidos por Luis Aramayo, Ramiro Dagavarian y Maximiliano Khatchikian. Despidieron formalmente a Sebastián López, Diana Buyukkurt y Anri Mirakian y le dieron la bienvenida a Daniela Tchabrassian. Cecilia Mardirosian renovó su promesa y fue investida como rover. Esta sección fue al Cerro Mallo a pasar la noche, pero se despertó en medio de una espesa niebla y tuvo que regresar al campamento sin poder llegar a la cima. Realizó rafting en el río Hua Hum, partiendo en nuestro país y terminando en Chile y deslumbrándose con los paisajes que ofrece la zona (el paso fronterizo de Hua Hum es el de menor altura en toda la cordillera). El “Día del Líder” es una jornada especial, donde los rovers programan y llevan adelante las actividades de las ramas desde el inicio hasta el fin del día. Así fue que Daniela y Cecilia estuvieron con los lobatos, Ernesto Vaneskehenian e Iván Arabian con la Unidad Scout, Armén Terzian y Matías Kouyoumdzian con los caminantes y Roberto Mesrobyan le dio una gran mano al grupo de apoyo. De esta manera, se van preparando para ser dirigentes.

Además de las actividades de cada rama, se realizaron algunas en conjunto. Una experiencia compartida fue la salida a las Termas de Queñi, a 20 kilómetros de nuestro campamento, los rovers, la mayoría de los caminantes, algunos chicos de Unidad Scout, acompañados por dirigentes, sumamos 28 personas que emprendimos la caminata rumbo a un relajante baño en aguas termales que manan de la montaña. Juntos pasamos un día y medio, acampamos en las orillas del lago Queñi, compartimos una noche y regresamos cansados, pero contentos de haber cumplido un nuevo objetivo, de haber conocido un nuevo lugar, de habernos divertido junto a nuestros hermanos scouts.En conjunto, realizamos un homenaje a nuestro hermano scout Armén Bezazian, quien hace 15 años perdió su vida en el lago Nonthué en un acto de abnegación y hermandad.Se llevó adelante el “Día del Grupo”, donde tuvieron lugar dos actividades relacionadas con la búsqueda espiritual, un juego conjunto enmarcado en el programa de Scouts de Argentina, “Jugarse por la Paz”, resultado del cual, izamos a partir de ese día, todas las mañanas una bandera alusiva. Después la Unidad Scout preparó un juego para todo el grupo, la Manada, una merienda de canciones y danzas armenias y los rovers un escalofriante juego nocturno.Finalmente, la última noche, tuvo lugar el gran fogón con canciones, danzas, alegría y un alto espíritu scout.Antes de volver a Buenos Aires, pasamos todos a visitar el pueblo de San Martín de los Andes.

Agradecimientos

Queremos agradecer muy profundamente a los padres que nos acompañaron, que fueron nuestro “Grupo de Apoyo” y que trabajaron incansablemente para nosotros.Cristina Arabian, la tana, que ya nos viene acompañando hace varios años y que no descansa ni un minuto en la cocina. Ramón Caro, otro habitué de nuestros campamentos, que estuvo encargado de la infraestructura general y Mirta Satdjian, para ella fue su primer campamento y además de cocinar excelentemente alegró nuestras tardes con canciones populares armenias, le contó historias a los mas chiquitos a la hora de irse a dormir, narró anécdotas de su vida en la Madre Patria y le dio un maravilloso toque de Haiastán a nuestro campamento.

Un agradecimiento especial es para todos los padres que nos confían sábado a sábado a sus hijos, que los dejan crecer a nuestro lado, irse de campamento a pesar de que los extrañan. Muchas gracias.

También quiero felicitar a todos los que formamos parte de este campamento, que colaboramos para que la convivencia sea placentera, el estar lejos de casa se extrañe poco, y el espíritu se comparta y se multiplique, todos aportamos a volver contentos y esperando el inicio de las actividades y los nuevos campamentos que nos llevarán por los caminos de nuestro país.

Cynthia Denise