Junto al merendero Manitos de Dios

Fieles a nuestro espíritu de servicio y a nuestro lema de ayudar a los demás, todo el Grupo Scout colaboró con los más necesitados.

El sábado 29 de octubre dedicamos nuestra actividad a los chicos del merendero "Manitos de Dios" de la localidad de San Martín.

Cuando llegamos al lugar, ya había algunos chicos esperándonos, otros fueron llegando de a poco. Ellos sabían que íbamos a ir a visitarlos, porque ya se lo venían diciendo las "seños" desde hace un tiempo y el sábado anterior al encuentro algunos representantes de nuestro grupo fueron a conocerlos y ver dónde se reúnen y, en base a eso, organizar las actividades.

El merendero cuenta con un total de 70 chicos de entre 2 y 12 años de un barrio carenciado cercano a la sede del club donde se reúnen y son madres y maestros quienes, sábado a sábado, pasan a buscarlos por sus hogares para compartir una tarde donde los educan en la fe católica y comparten la merienda.

Ese sábado tuvieron una actividad diferente, ya que junto a las secciones menores de nuestro Grupo compartieron juegos y danzas y pudieron conocer las actividades de un Grupo Scout. A la vez, nosotros pudimos acercarnos a esos chicos y darles un poco de nuestro afecto y alegría.

Luego de una hora corriendo, saltando, cantando y bailando, nos juntamos todos para presenciar la obra de títeres que les preparamos. La historia fue una introducción al "Libro de las Tierras Vírgenes" y mientras disfrutamos del espectáculo compartimos la esperada merienda de chocolatada y alfajores.

Llegó el momento de la despedida y con el compromiso de volver y hacer crecer esta relación, compartimos una última danza final y nos despedimos agradeciendo a Dios la oportunidad de conocer nuevos amigos.

En el plano material, dejamos elementos didácticos y alimentos para la merienda para que los chicos disfruten en sus próximos encuentros y, algunos de los chicos más grandes que no fueron al Merendero, estuvieron construyendo caballetes y tablones que serán de mucha utilidad para los chicos. Finalmente, volvimos a nuestras casas concientes de otra realidad que esperamos pronto pueda cambiar.

Agradecemos a Fanny Pereira, mamá de nuestro Grupo, quien lleva adelante, sábado a sábado, el Merendero y nos dio la posibilidad de realizar esta actividad tan especial.

Cynthia Denise