Campamento a orillas del Lago Correntoso

Una vez más, cerramos un ciclo a orillas de un lago argentino, esta vez fue el turno del Lago Correntoso, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Tras un viaje más largo de lo esperado a causa de la rotura de una cubierta del micro en el que viajábamos, llegamos a destino, donde nos esperaban nuestros hermanos scouts y amigos del Grupo San Vartán del colegio Mekhitarista. Ellos estaban terminando su campamento en el mismo lugar que nosotros recién descubríamos.

La zona que ocupamos es espectacular, una hermosa pradera habitada por caballos, toros y vacas, poblada de árboles frutales, coihues y rosas mosquetas y circundada por bosques y por el nombrado lago. Más allá, los montes de la Cordillera de los Andes nos resguardaban. De día, el sol aparecía desde atrás de los cerros para darnos casi 17 horas diarias de luz y mucho calor y por las noches (frías, por cierto), la luna se alzaba imponente y las estrellas fugaces ofrecían un espectáculo en el cielo. Tampoco faltaron los días nublados y lluviosos, pero no pudieron lograr que decaiga el espíritu scout que reinó en el campamento.

Ahí armamos una gran casa para 47 personas que contó con decenas de carpas, una cocina, un carpón-comedor-sala de reuniones, tres baños, una instalación eléctrica muy completa (220 y 12 V), sistema de agua (extraída del lago y almacenada en un tanque de 300 litros conectado a un lavabo) y sistema de comunicación por radio. En ese sector no se permite acampar, pero gracias al guardaparques de la sección, Carlos Apochian (armenios hay en todos lados) conseguimos el permiso, comprometidos, como siempre, en dejar el lugar en mejores condiciones de las que lo encontramos.

Así como cada sección del grupo (Manada – 7 a 11 años, Unidad Scout – 11 a 14, Caminantes – 14 a 18 y Rovers – 18 a 21) organizó y llevó adelante sus actividades, también compartimos algunos momentos todos juntos. Entre ellos, tuvimos una charla con el guardaparques donde le pudimos preguntar todo lo que se nos ocurrió relacionado con su profesión y con el parque en el que estábamos. Rendimos homenaje a la vida y a la abnegación de nuestro hermano scout Armén Bezazian quien falleció en un desafortunado accidente en los lagos del sur en 1989. Vivimos juntos un juego nocturno organizado por los Caminantes y una gran búsqueda del tesoro preparada por los Rovers que terminó con una velada de canciones después de la cena. Tuvimos actividades de espiritualidad relacionadas con Dios y la obra de Jesús. Vivimos un día en Armenia, que comenzó con un “dígalo con mímica” en armenio para seguir con la preparación, de parte de todos los chicos del grupo de un exquisito shish kebab, una charla sobre el Genocidio Armenio a cargo de Mirta Satdjian, descanso en el lago tras el almuerzo y dos juegos más, uno donde los chicos tenían que armar un programa de radio sobre la actualidad en la Madre Patria y otro sobre la vida del General Antranik, ese día, tuvimos la visita de un ex miembro y dirigente de nuestro grupo, Gastón Abrahamian y su novia. La última noche, el gran fogón nos esperaba, pero la lluvia constante desde la mañana, no quería parar, sin embargo, aprovechando una tregua de las nubes, encendimos la gran fogata que iluminó y calentó la noche, a la vez que hacía crecer en cada uno de nosotros el espíritu scout. Al rato, la lluvia volvió mas fuerte, pero no tanto como para hacernos abandonar todo, así que nos reunimos en el carpón para continuar con la celebración, muy especial esta vez, ya que este fue el último campamento de Maxi y Chake como jefe y sub-jefa de grupo, así que cada una de las secciones les preparó una canción o una poesía a modo de despedida.

Finalmente, y tras haber aprovechado al máximo cada uno de los minutos, habiendo demostrado que el espíritu no declina ni ante la lluvia ni ante los fuertes rayos del sol, habiendo compartido 15 días con nuestros hermanos scouts en permanente y pleno contacto con la naturaleza, en uno de los paisajes más hermosos de nuestro país volvimos, tal vez cansados, pero muy contentos, a reencontrarnos con nuestras familias.

Queremos agradecer, principalmente a Carlos Apochian, por toda su colaboración, hospitalidad y disposición, a los padres del Grupo de Apoyo (Cristina Arabian – la Tana, Mirta Satdjian – Tía Mirta y Ramón Caro – Super “Reymon”) quienes trabajaron más que nadie para cuidarnos, alimentarnos y mantener los materiales y toda la infraestructura en condiciones, al personal de “La Posta de Chivilcoy” que nos recibió cordialmente y nos ofreció el almuerzo tanto a la ida como al regreso y a todos los padres que confían en nosotros para cuidar cada sábado y en cada campamento de sus hijos.

Las actividades

La Unidad Scout partió de Buenos Aires con 11 integrantes, pero en el camino de ida, se incorporaron dos lobatas que estaban conociendo la rama desde hace un tiempo, ellas son Aldana Kedikian y Ma. Victoria Ohanian, sin embargo, casi finalizando el campamento Andrea Tchabrassian, Hasmig Guluzian, Melanie Avetisian y Malena Baltaian pasaron a la Comunidad de Caminantes, sección con la que compartieron algunas jornadas.

Fue un campamento especial porque las patrullas (Colibrí, Cardenal y Tiburón) tuvieron que acostumbrarse a la ausencia de sus hermanas más grandes, pero esa fue la oportunidad para que muchos de sus integrantes crezcan y encuentren que pueden dar más de lo que creían, destacándose como guías de las patrullas Cardenal y Colibrí, Sofía Baltaian y Mailén Guluzian, respectivamente.

El campamento empezó enmarcado en la película El Naúfrago, así fue que las tres patrullas tuvieron que hacer habitable un sector del campamento. Después, salieron en búsqueda de la iluminación, mediante un tesoro que día tras día les presentaba a un nuevo explorador o aventurero. De esta manera, descubrieron a Indiana Jones, quien los invitó a atravesar obstáculos, observar y descifrar acertijos, a Perito Moreno, quien los introdujo en el Parque Nacional y en la arqueología, a José de San Martín y su defensa por nuestra Patria, al General Antranik quien luchó por la nación armenia y así, otros personajes reales y de ficción fueron llevando a los chicos a conocer el Parque Nacional Arrayanes y recorrer el mítico bosque, introducirse en el Lago Correntoso, conocer el puerto, la residencia del gobierno municipal, el pequeño castillo de origen francés que data del año 1942, conocido como El Messidor y la Villa la Angostura, aprender sobre otras culturas y tradiciones, cocinar su propia comida, entre otras actividades. Para finalizar el campamento se realizó una salida con pernocte al Lago Espejo donde la Unidad se encargó de hacer el hogar y la comida guiados por Cynthia Buyukkurt y Ernesto Vaneskeheian, los dirigentes, además, fue la oportunidad para hacer un servicio a favor del cuidado de la naturaleza en el camping libre del Lago Espejo y recorrer el importante sendero que une ese lago con el Lago Correntoso y que fue vital en la población de la zona. También se realizó el fogón de rama. En esta salida, renovaron su promesa como scouts, Mailén Guluzian, Nadia Caro, Natasha Ohanesian y Santiago López Casbarien.

El último día se entregaron los premios del año y del campamento, siendo elegida la scout del año Hasmig Guluzian, la revelación del campamento, Ma. Victoria Ohanian y la patrulla del campamento, la Tiburón, integrada por Santiago López Casbarien, Harut Guluzian y Razmik Avanesyan.

La Manada despidió en el camino de ida a dos de las lobeznas, que pasaron a formar parte de la Unidad Scout, ellas son Aldana Kedikian y Ma. Victoria Ohanian. Junto a los dirigentes Mariana Mardirosian (Akela), Ximena Kedikian (Bagheera), Carlos Missirian (Baloo) y Sebastián López Casbarien (Kaa), los cinco lobatos y lobeznas fueron aprendiendo y conociendo cosas nuevas. Para algunos de ellos, esta fue la primera vez que pasaban tanto tiempo fuera de sus casas, sin embargo, pudieron sobrellevar muy bien el hecho de estar tan lejos de los afectos.

Con la ayuda de los Caminantes, armaron lo que, por 15 días, fue su casa: una carpa estructural y un gran igloo para que todos estén muy cómodos y puedan “ordenar” las cosas. A esto, se sumo, promediando el campamento una segunda carpa estructural para reuniones y bolsos. Construyeron también una mesa de troncos donde todos entraban muy cómodos.

Para empezar, formaron una nueva seisena, la blanca, dando cuenta de que la Manada “Se juega por la paz”. Cada día, se elegía al seisenero o seisenera de la próxima jornada de acuerdo a quién había sido el lobato con mejor comportamiento el día anterior, así Johanna Caro, Lucía Baltaian, Anna Avanesyan, Ari Adjemian y Emanuel Parsekian tuvieron la oportunidad, varias veces cada uno, de estar al frente del grupo.

Los chicos fueron los que más se divirtieron, jugando y yendo al lago el mayor tiempo posible, pero también aprendieron muchas cosas, especialmente sobre técnica scout, parque nacionales, ecología y supervivencia. Hicieron una salida de supervivencia donde descubrieron nuevas técnicas de cocina con elementos básicos. Conocieron a los mapuches, se vistieron como ellos, hicieron artesanías y vivieron una verdadera velada mapuche. Aprendieron sobre el Parque Nacional y trabajaron como los “ayudantes del guardaparques” velando de que todo esté en orden y que se cuide la naturaleza. También conocieron, junto a la Unidad Scout, el Parque Nacional Arrayanes, viajando, tanto de ida como de vuelta, en catamarán por las aguas del Lago Nahuel Huapi. En el camino de regreso, tuvieron el honor de compartir la cabina con el capitán. Llevaron adelante el “Diario del Correntoso” para lo cual entrevistaron a todas las ramas. Compartieron actividades con los Rovers, como el servicio de limpieza de una de las playas del Lago Espejo y una salida a Puerto Manzano. Recibieron la visita de Rikki-tikki-tavi en el “Día del líder”. Fueron varias veces a la Villa La Angostura para hablar por teléfono, pasear, hacer compras y comer helado, entre otras actividades.

Este campamento fue la oportunidad para que Johanna Caro tomara su promesa. Finalmente, en Buenos Aires, los dirigentes reconocieron a Emanuel Parsekian como el Lobato Ejemplar del Campamento.

La Comunidad de Caminantes incorporó a sus equipos a Andrea Tchabrassian, Hasmig Guluzian, Melanie Avetisian y Malena Baltaian, las que, finalizando el campamento, tuvieron la ceremonia de pase de rama. Todos colaboraron, como también lo hicieran los Rovers, en el armado y desarme del campamento. En su rincón, armaron una mesa techada y luego una balsa para recorrer el Lago Correntoso.

Basados en el compromiso, trabajaron para la creación de la nueva “Carta de Marcha”, que sería el reglamento de la Comunidad. En ese marco, una de las primeras noches, cada uno de los equipos (Estrella Polar y Cruz del Sur) realizaron el “Piquete de equipo”, un campamento volante de una noche, donde tuvieron lugar os consejos de equipo, uno de los grupos lo hizo en la playa, mientras que el otro, en el bosque. Al día siguiente, partieron todos junto a los dirigentes, (Chake Semerdjian, Andrés Mardirosian y Anri Mirakian), a remontar un arroyo y realizar a su lado el “Piquete de Comunidad” donde se realizó la importante Asamblea de Comunidad y se creó la comisión redactora de la “Carta de Marcha”.

Con respecto a los adelantos personales, tras haber hecho su Noche de Reflexión, Claudio Hairabedian y Melanie Hovassapian renovaron su promesa como Caminantes. También cuatro grupos salieron de Raid de 24 horas: Analía Sirabonian, Ma. Victoria Parsekian y Melanie Hovassapian; Ariel Nayir y Claudio Hairabedian; Juan Pablo Jamgotchian, Gabriel Tchabrassian y Ezequiel Tashdjian; Agustín Tashdjian y Tomás Vardanian. Posteriormente, se realizó la ceremonia donde se entregaron las nuevas insignias de búsqueda y desafío correspondientes a cada etapa del plan de adelantos.

Los Caminantes partieron junto a algunos de los Rovers a ascender el Cerro La Mona, pero el mal clima les impidió realizarlo. Sin embargo, seguros de lo que querían, volvieron días después, para, finalmente, lograr su objetivo y tener, desde 1.900 metros sobre el nivel del mar, junto a la nieve, una excepcional vista del Parque Nacional Nahuel Huapí, los siete lagos y alrededores.

En el plano del servicio, realizaron dos tareas: juntar leña para el camping libre del Lago Espejo para que los acampantes la utilicen y no corten ramas, dañando así a la naturaleza, y liberar ciertas zonas del sendero que une al nombrado lago con el Lago Correntoso. También, junto a Iván Arabian, Rover a cargo de la rama en el “Día del Líder”, crearon un escalofriante juego nocturno para el resto del grupo.

La Comunidad de Rovers, dirigida por Ramiro Dagavarian y Maximiliano Khatchikian, dedicó su campamento al servicio. Así fue que, además de colaborar con el armado, desarme y demás tareas que requiere el campamento en general, realizaron algunas acciones en favor del Parque Nacional Nahuel Huapí. Para empezar, limpiaron, junto a la Manada, una de las zonas de picnic y recreación en la orilla del Lago Espejo, dentro del Parque Nacional. Los días siguientes, realizaron cuatro carteles con la inscripción “Retire sus residuos”, los mismos fueron hechos siguiendo el manual de cartelería de la Administración de Parques Nacionales. Dos de ellos fueron instalados en la nombrada zona de recreación y los restantes, en el camping libre del Lago Espejo, dado que ninguna de esas dos áreas cuenta con recipientes para residuos ni ningún encargado que los recoja. En esta actividad, contaron con la colaboración del intendente del grupo, Robik Mesrobian.

Tuvieron a su cargo un día de actividad de grupo, conocido como “Día del Líder”, desempeñándose muy bien, Matías Kouyoumdzian en la Manada (como Rikki-tikki-tavi), Cecilia Mardirosian y Daniela Tchabrassian en la Unidad Scout e Iván Arabian en la Comunidad de Caminantes. Otra de las actividades que armaron fue el “Gran Juego - Patagonia Experience” donde todos los chicos del grupo, mezclados en equipos, buscaron un tesoro.

También realizaron, una salida de rama, acampando en las afueras de la casa del guardaparques, Carlos Apochian, y acompañaron a la Manada en el paseo por Puerto Manzano.

Solo queda reconocer a Daniela Tchabrassian, quien fue investida como Rover durante el campamento.

Cynthia Denise